Canasteando por la PAZ

Desde el cálido territorio de Tumaco, en Nariño, 106 productoras de cacao hacen parte de ASMUSCA, la Asociación de Mujeres Canasteando del Bajo Mira y Frontera, la cual se oficializa desde el año 2015, con el fin de generar oportunidades de ingreso, empoderamiento económico, contribuir con el cuidado del medio ambiente y fortalecer el tejido social de sus integrantes y sus territorios.

“Canasteando surgió de unas locas mujeres que estaban en la Junta de Gobierno y en ellas, al mirar que no teníamos participación, hicieron un compinche, como se dice”, afirma Jesica Caicedo, integrante de la junta directiva de ASMUSCA, mientras expresa en su rostro una enorme sonrisa y se recoge en la palabra “compinche” al referirse a la complicidad que hay entre ellas. Así fue el inicio de la Asociación en el año 2014, que no solo fortalece su economía, sino también le aporta a su empoderamiento femenino ya qué gracias al cultivo de cacao han logrado visibilizar el trabajo diario que realizan las mujeres del Consejo Comunitario Bajo Mira y Frontera.

Canasteando actualmente está conformada por mujeres y jóvenes de 4 zonas del municipio de Tumaco, comprendidos de la siguiente manera según el Plan de Ordenamiento Territorial POT: Z1. Zona de la carretera, Z2. Zona de altas colinas, Z3. Zona Mira mataje, Z4. Zona de ríos de la ensenada de Tumaco. Además, toda su junta directiva se caracteriza por tener total presencia femenina, “nuestra mesa directiva está conformada por 10 mujeres, desde la representante legal, hasta las voceras” afirma Lorcy Ceballos, su actual representante legal.

El objetivo de esta organización es visibilizar a las mujeres del territorio, además de apoyarlas y empoderarlas para que disfruten de una independencia económica gracias al cultivo, transformación y comercialización de cacao.

“Trabajar con el cacao viene de nuestra tierra, de nuestra sangre, de nuestras vivencias, de nuestros ancestros, el cacao hace parte de nuestra vida”. Lorcy Ceballos, representante legal de ASMUSCA.

Actualmente, estas mujeres tumaqueñas cultivan y transforman cacao fino de sabor y aroma; ellas elaboran chocolatinas, bombones rellenos y chocolate de mesa que con el tiempo van perfeccionando. Gracias al apoyo financiero y técnico recibido por organizaciones como la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y la Fundación Ayuda en Acción, ASMUSCA cuenta con maquinaria transformadora de cacao y con la marca de chocolate Canasteando, que permite el fortalecimiento de sus iniciativas comerciales y la generación de empleo a mujeres y jóvenes integrantes de la Asociación. Igualmente, la Corporación Ocho de Marzo ha contribuido en su empoderamiento, emprendimiento y liderazgo femenino, mediante cátedras presenciales acerca de la igualdad de género, la importancia del rol de la mujer rural, prevención de violencias en contra de las mujeres y las niñas, leyes que protegen la vida de las mujeres, economía del cuidado y la importancia de las labores domésticas, políticas de igualdad de género al interior de las empresas productoras de cacao y la apropiación del cultivo como una especie nativa que contribuye a la reforestación del territorio y a la conservación de la biodiversidad desde una perspectiva de género.

Otro aspecto para destacar de las mujeres de ASMUSCA, es su trabajo con productos renovables, pues sus empaques están diseñados con materiales orgánicos, una tradición de sus abuelas que prevalece al pasar de los años y que contribuye en gran medida al cuidado del medio ambiente, a la mitigación de los efectos del cambio climático y a la conservación de la biodiversidad propia de su territorio.

“Nosotras le aportamos a la paz, pues con nuestros productos generamos empleo y trabajamos de la mano con las mujeres del territorio para empoderarlas” afirma Lorcy.

Es así como estas valientes mujeres han logrado incidir en sus compañeras, brindándoles herramientas para que ellas puedan generar sus propios ingresos y además se conviertan en ejemplo de motivación para todas aquellas que desean tener sus propias iniciativas productivas y económicas. La vinculación de más mujeres y jóvenes a la Asociación, les garantiza un futuro promisorio.

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